Viajar a China

Pues aquí estamos, españoles, 40 años después. Emigrando otra vez. Ahora (toquemos madera), no por diferencias y discriminaciones ideológicas ni hambre, sino por falta de trabajo digno. Y ese “fin del mundo”, que entonces quedaba a menudo en las Américas o en Alemania, va más allá, y llega a China. Es curioso cómo muchos me ponían de loca cuando decidí venirme a estudiar con todos mis papeles y mis economías resueltas y sabiendo algo de chino, y ver cómo llegan ahora tantos sin tener ni idea del idioma, sin saber nada del país y queriendo quedarse a trabajar a la desesperada.

El de emigrar por trabajo no fue mi caso, yo me vine gustosa a seguir formándome, aunque tampoco tenía trabajo al venirme. Pero en el último año sobre todo, le escucho a 10.000 kilómetros los ecos escalofriantes de agonía a una España que se quiere salir de sí misma, movida por el disgusto y la resignación más que por ganas de conocer algo nuevo y enriquecerse en más de un sentido.

Emigrar no es nuevo, y de hecho, a China llegamos tarde. Mientras España sigue demorando con mucho misterio la apertura de un segundo Instituto Cervantes en un país de 1300 millones de personas y proclamando promociones culturales que sólo quedan como anécdotas de viajes caros para políticos para hacerse publicidad en la prensa (en plan “Año de España en China”, y demás chorradas intangibles), Francia con su Alliance Française, por ejemplo, tiene presencia en 15 ciudades chinas por lo menos, y este mes asistiré a una exposición de Picassos que han traído a Chengdu los del consulado francés donde trabaja Julien. El mismo consulado trajo también representaciones de teatro del Quijote. La presencia de empresas francesas también contrasta con la ausencia casi total de las españolas… Así NO se atrae dinero, turismo ni negocios provechosos para España. La gente que se ha venido por su cuenta desde España también ha sido poca… hasta el presente boom.

Además de notar un incremento bastante notable en el número de españoles que me estoy encontrando por Chengdu, veo mensajes en foros de españoles expatriados que poco más que hielan la sangre. Los hay que van desde la simple pregunta “¿Hay trabajo en Pernambuco?”, a los del tipo “¿Hay por ahí algún trabajo de esos que no quiere hacer nadie por malas condiciones o estar mal pagado? No me importa doblar la espalda.”

… Por lo menos estos se intentan informar un poco antes de invertirlo todo en un vuelo de ida y un futuro demasiado incierto, no como algunos valientes que, por desesperación pura, se han lanzado al abismo con poco más que “el par” de rigor. También ha habido mucho bombardeo de preguntas prácticas de españoles que se quieren venir a China a buscar el trabajo que no encuentran en España.

¿Qué pienso yo sobre esto…? Os voy a ahorrar una retahíla sobre lo injusto que me parece lo que está pasando en España, y paso a concentrarme en lo práctico. ¿Qué le diría a alguien que quiere emigrar a buscar trabajo?

Antes de emigrar, infórmate lo mínimo como para no acabar siendo un inmigrante ilegal o un vagabundo en tierra extraña.

Ve siendo consciente de que, por muy cerca que emigres, tendrás que adaptarte a una cultura y una forma de trabajar diferente, y no al revés.

Ten en cuenta que seguramente necesitarás hablar otro idioma para poder comunicarte y encontrar trabajo.

En España también hay “trabajos de inmigrante que no quiere nadie”. Si te vas a ir a Noruega a trabajar como ilegal por dos duros, muerto de frío, sin que te alcance a pagar un alquiler y lejos de la familia, plantéate buscar ese mismo trabajo en España.

Antes de escoger el país, infórmate sobre la cultura, el idioma, el coste de vida, el clima, el mercado laboral y los requisitos mínimos para buscar trabajo.

Intenta buscar trabajo antes de emigrar.

Si tienes familia y va a emigrar contigo, ten en cuenta sus necesidades y su situación en el lugar de destino. Si tienes muy pocos recursos y nada fiable, no te lleves a toda la familia a la aventura desde el principio.

Si necesitas volver a España con frecuencia, ten en cuenta la distancia y el precio de los vuelos que comuniquen con el país que has elegido.

Ten un Plan B.

Si una vez que has emigrado ves que se te están acabando los ahorros y aún no consigues trabajo, retírate a tiempo y vuelve a España. El plan de trabajar fuera puede acabar siendo un pelotazo, pero también fracasando, y hay que aceptarlo cuando toca, antes de verte viviendo en las calles.

Muchos de estos consejos parecen lógicos, pero hay mucha gente al parecer que no se los plantea. Como todos esos españoles que se han ido de cabeza a Noruega porque en Españoles por el mundo han visto que se ganaba 4000€ al mes y habían muchos derechos sociales. Claro que, lo que no se dice tan claro en el programa, es que ésas que salen son las historias de éxitos, en las que los entrevistados hablan noruego, tienen un buen trabajo precedidos de una buena formación, probablemente se han casado con un nativo y tienen acceso a más ventajas que un extranjerito de a pie.

Por lo que me he enterado de los que estaban ya en Alemania cuando vino la ola de emigrantes atraída por las mieles merkelianas, las ofertas para los extranjeros no son tan buenas como las pintan, y la mayoría de trabajos que se ofrecen son “de perfil bajo” y se pagan muy mal. Incluso he llegado a oír de españoles en Suiza desempeñando trabajos de alta cualificación cuyos jefes les espetan que les pagan menos porque por el mismo dinero, cogen a un suizo. Por lo que parece, Europa tiene asumido que no somos europeos que van a trabajar en igualdad de condiciones, sino inmigrantes desesperados casi tercermundistas que trabajarían por cuatro duros en cualquier cosa. Hay noticias que he visto en las que se equipara ya al inmigrante español con el rumano, el turco o el marroquí.

Emigrar a China

A los que quieren emigrar a China, por estar sobre el terreno, les puedo dar una idea algo más específica del panorama. No sé qué saldrá en la tele sobre los españoles que viven aquí, pero que yo sepa, la mayoría son estudiantes, gente que viene contratada por una empresa occidental con buenos sueldos, y algunos que vienen a montar su negocio o a buscar proveedores. También hay muchos “nuevos arquitectos” que no ganan sueldos boyantes, pero sí decentes para mantenerse en China, donde todavía dura el boom de la megaburbuja inmobiliaria. (Verás tú, cuando ésa explote…).

Como siempre, hay que tener cuidado en cómo hacer las cosas. Meterse en negocios sin tener con qué responder puede traer problemas muy gordos, como le pasó a un empresario gallego que se ha quedado retenido en China durante 6 meses por no pagar sus deudas a sus proveedores chinos tras la quiebra de su empresa en España.

Para entrar en China a trabajar se necesita un visado especial, y sobre todo últimamente, no son tan fáciles de conseguir. Lo mejor es traer un visado de trabajo o de negocios directamente; trabajar con un visado de turista es ilegal, y esto no es la UE. Si además se trae uno a la familia, lo suyo es venirse con condiciones arregladas con la empresa que te contrate. Según el puesto y la empresa se ofrece más o menos, pero suelen ofrecer paquetes que incluyen la vivienda, el colegio de los niños, algún seguro médico, vuelos y alguna que otra facilidad más.

En muchos trabajos es necesario saber chino, y en los que no es necesario, sí es obligatorio hablar por lo menos inglés, si se trabaja para empresas occidentales. Hay trabajo para gente con estudios superiores, pero si alguien viene sin estudios o sin recursos para montar un negocio en plan espabilado (para lo cual saber chino o tener socios chinos sería más que indispensable), es porque no sabe que aquí no hay manera de competir con el trabajador local en materia de sueldos. ¿Quién estaría dispuesto a cobrar entre 100 y 200€ por estar trabajando en malas condiciones, sin seguridad social y en jornadas interminables? Incluso si hubiera alguien dispuesto, dudo que los contratantes accedieran a darle el trabajo a un extranjero, por razones más lógicas que las que impiden legalmente a los extranjeros alojarse en un hotel de menos de tres estrellas.

Para comunicarse con la gente, hace falta el chino, a no ser que sólo quieras tener contactos occidentales. Hay gente que vive así, pero a mí me parece surrealista… y no en todas las ciudades hay tantos extranjeros. Donde más hay es en Shanghai, Pekín y Guangzhou, pero también es más caro el nivel de vida y hay más competencia para buscar trabajo. Y con tanta gente que sabe inglés, practicar chino en estos sitios se hace más difícil, si es que uno pretende aprender chino, claro…

Estoy preparando unas entradas sobre algunos aspectos prácticos para vivir y viajar en China, donde me meteré en más pormenores. Mientras tanto, me alegro de que la gente salga de España, pero no de cualquier manera… no dejo de llevarme las manos a la cabeza cada vez que veo cómo salen, con qué aspiraciones, y por qué. Hay maneras y maneras de emigrar, y hay que saber darse a valer e ir a por todas, pero sabiendo los riesgos y pisando sobre seguro. (A menos que seas joven, sin cargas familiares, tengas colchón económico o apoyo familiar y te lo puedas permitir, que ése es otro caso distinto en el que se puede arriesgar más). Con la debida preparacón, en China se te pueden abrir más puertas que en España y se puede vivir muy bien, pero las cosas no siempre salen bien a lo loco, y s uno no tiene margen de error, no es plan de arriesgarlo todo sin pensar. Alemania en los años del hambre no era Jauja. Y China ahora, tampoco. Nadie regala nada. Como dicen en una conversación sobre el tema en Spaniards (españoles residentes en el extranjero), hay que emigrar con la cabeza, no sólo con los pies.

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